
El 29% del gasto en nube se desperdicia. El 84% de las organizaciones admite que gestionar ese gasto es su reto número uno. Ambas cifras provienen del mismo informe de Flexera, y juntas describen un problema poco visible pero costoso: la mayoría de las empresas no sabe con precisión cuánto está pagando de más por su infraestructura en la nube.
Este artículo no busca alarmar sobre el gasto en nube como concepto. El problema no es estar en la nube. El problema es no auditar lo que ahí se está pagando.
Por qué el gasto en nube es tan difícil de auditar
El desperdicio en la nube rara vez ocurre por un solo error grande. Ocurre por acumulación de decisiones pequeñas: un servidor que se aprovisionó para un pico de demanda y nunca se redujo después, una carga de trabajo que corre en una capacidad más alta de la que necesita, o servicios contratados durante un proyecto puntual que siguen facturando meses después de terminado ese proyecto.
Ninguna de estas decisiones parece un error en el momento en que se toma. El problema aparece cuando nadie vuelve a revisarlas. La mayoría de las organizaciones no cuenta con visibilidad centralizada de su gasto en nube, lo que hace casi imposible identificar dónde se concentra el desperdicio sin un ejercicio de auditoría dedicado.
Continuidad real, no de papel
Hay una relación directa entre el gasto mal auditado y el riesgo de continuidad operativa, aunque pocas organizaciones la conecten. Cuando no existe visibilidad clara sobre qué cargas de trabajo son críticas y cuáles no, tampoco existe certeza sobre qué pasaría si una de esas cargas fallara mañana.
Tener un plan de recuperación de desastres documentado no es lo mismo que haberlo probado. La pregunta que toda organización debería poder responder con seguridad es: ¿cuándo fue la última vez que se ejecutó una prueba real de recuperación, no solo una revisión del documento que la describe?
Un ejercicio de auditoría de gasto en nube bien hecho no solo identifica dónde se desperdicia dinero. También expone qué tan preparada está la organización para un incidente real, porque ambos problemas comparten la misma raíz: falta de visibilidad sobre las cargas de trabajo que realmente importan.
Lo que sí se puede auditar y corregir
Existe un camino concreto para revertir este desperdicio, y no requiere rehacer la infraestructura completa:
Identificar cargas críticas frente a no críticas. No todas las cargas de trabajo de una organización tienen el mismo valor operativo. Clasificarlas correctamente es el primer paso para dejar de pagar lo mismo por lo que sostiene el negocio y por lo que casi no se usa.
Dimensionar correctamente cada carga.
Muchas organizaciones pagan por capacidad que nunca utilizan, simplemente porque nadie ajustó el aprovisionamiento inicial después de que cambiaron las condiciones reales de uso.
Aplicar un modelo de gestión financiera de nube (FinOps). Esto significa tratar el gasto en nube como una disciplina continua, no como una decisión que se toma una sola vez al contratar el servicio.
Ninguno de estos pasos exige abandonar la nube pública ni migrar a un modelo completamente distinto. Exige, simplemente, auditar con la misma disciplina con la que se audita cualquier otro gasto relevante de la organización.
Por qué el partner importa tanto como la nube misma
La calidad de esta auditoría depende, en gran medida, de quién la realiza. No todos los integradores tienen el mismo nivel de acceso a los fabricantes de tecnología, y esa diferencia se traduce directamente en las condiciones que puede ofrecer a sus clientes.
Open Group opera como partner Dell Technologies Titanium, el nivel más alto disponible en Colombia. Esto no es un detalle protocolario: implica mayor relacionamiento y acceso a herramientas que integradores con un nivel de partnership inferior simplemente no tienen disponibles para sus clientes.
Combinado con una ingeniería 90% propia, sin dependencia de subcontratistas para ejecutar lo que se implementa, esto permite que la auditoría de gasto no termine solo en un diagnóstico, sino en una ejecución real de las correcciones identificadas.
¿Sabe con certeza cuánto se desperdicia en su gasto de nube cada mes?
Esta pregunta, en apariencia simple, es la que separa a las organizaciones que gestionan activamente su infraestructura de las que simplemente la pagan mes a mes sin revisarla. El 84% de las empresas reconoce que no tiene esa certeza. La pregunta es si la suya está dispuesta a averiguarlo.
Conversemos. En Open Group le apoyamos con el diagnóstico de gasto en nube, con resultados concretos sobre dónde se está desperdiciando presupuesto.
Fuentes: Flexera 2025-2026, IDC Cloud Pulse. Open Group SAS — Partner Dell Technologies Titanium.